Japón. Nunca he estado en Japón.

Sin embargo, no creo que sea necesario haberlo visitado para saber que su cultura es apasionante, su sociedad, extraña a nuestros ojos y su historia, sangrienta. Nada nuevo, más o menos como todas las sociedades.

Lo que me cansa, lo que me cansa de verdad, es como entre la gente que practicamos artes marciales nos venden, o nos compramos nosotros, un Japón de fábula. Pues no, no lo compro.

Primero de todo, habrá que diferenciar el japón rural y el japón de las grandes urbes, digo yo. Y dentro de eso, existe una pequeña unidad que se llama “familia” y otra más diminuta aún cuyo nombre es “persona”… y todas la divisiones que queramos hacer.

Como digo, no he estado nunca en Japón (con “estado” me refiero a vivir en su sociedad, no visitar el barrio electrónico de Tokyo dos días y volverme a casa) pero he conocido a algunos japoneses. Y hay de todo.

Uno de los “problemas” más acuciantes de Japón es que el político más moderado que puedas encontrar, con una cuota real de poder, haría que halcón ultraconservador más cabronazo que anida en Washington pareciese el fundador del movimiento “hippie”. Son buena gente, en general, todos los que he conocido, pero les tienen cogidos por las pelotas: lo que a nosotros nos parece encantador, una sociedad anclada en tradiciones ancestrales, al japonés medio, lo que viene a ser un currito, lo tiene bien jodido fastidiado en un sistema de trabajo cuasi feudal en cuanto a relaciones con sus explotadores patrones (ver “sarariman” más abajo)

Sí definitivamente no es oro todo lo que reluce, tenemos mucho que aprender de Japón… y ellos de nosotros. Eso es lo bueno.

En fin, no quiero cargar las tintas, porque en este país también tenemos lo nuestro… y algo más, pero sí creo que debemos tener claro que no es una bucólica sociedad de verdes valles, donde todo el mundo se saluda sonriente. Bueno… sí que tienen verdes valles y es verdad que se saludan mucho y van dando reverencias a todo quisque. ¿Pero de verdad son así? Bueno mucho mejor que estas disgresiones y aportar lo que nuestro proboscídeo de cabecera dice en su blog Asia, Buda y rollitos primavera sobre Japón. Recomiendo encarecidamente la lectura de su blog. Y es que Tiburcio, como buen elefante, ha vivido mucho y tiene las cosas claras, amén de conocer la cultura oriental como sólo alguien que porta troncos con su nariz, mientras le pinchan el cogote con un palo, conoce.

Extraído de:

Cosas que no quieres oír… en Asia, Buda y rollitos primavera, por Tiburcio Samsa

Cosas que no quieres oír cuando te acaban de ofrecer un contrato para trabajar en Japón:

  • Es el país con el mayor índice de suicidios del mundo. Una de las modas es suicidarse con gente a la que has conocido por internet y que está igualmente interesada en una salida rápida de este mundo.
  • No hay que pensar en Tokio como en una ciudad, sino como en una conurbación de cuatro ciudades en la que viven 35 millones de habitantes.
  • Es posible comprar ropa interior femenina usada. Es una alternativa barata para hacerle un regalo a tu mujer, aunque atente a las consecuencias luego.
  • El 25% de las parejas casadas no hicieron el amor el año pasado. Ignoro en cuántas de esas parejas el marido le había regalado ropa interior usada a la mujer.
  • El idioma japonés ha inventado términos específicos para designar a las personas que mueren por agotamiento causado por el exceso de trabajo y a quienes se encierran en su casa por temor a salir a la calle y hacer frente a una sociedad ultracompetitiva.
  • El ritmo de vida del “sarariman” (traducción japonesa de “salary man”) es: trabaja, trabaja, trabaja, bebe, caete en redondo y vuelta a empezar.
  • Es el país que inventó el tamagochi, única posibilidad de tener una mascota, aunque sea virtual, cuando se vive en un apartamento mínimo.
  • El gobierno japonés ha designado al personaje de comic Doraemon embajador para la promoción de los dibujos de animación japoneses. Acepto que en el futuro las nuevas tecnologías me puedan robar mi trabajo, pero que me lo robase el Pato Donald…

Perdon Tiburcio. Si por cosas del destino llegaras a ver este pequeño homenaje en forma de plagio bienintencionado (si eso existe), sólo puedo decir en mi descarga que has tocado mi fibra más sensible con lo de Japón.

Por otro lado me gustaría también añadir este pequeño toque surrealista visto en No me puedo creer que lo hayan inventado

Pastelitos ¿?

Pastelitos 2 ¿?

¿Son o no son frikis los tíos? Lee la entrada completa original de los pasteles tetones.