Un breve discurso que Chiba Kazuo Shihan nos ilustra sobre la personalidad del malogrado Saito Morihiro Shihan (el enlace va a la Wikipedia en inglés, porque el artículo en español es ciertamente lamentable), maestro y persona en el que sorprende, debido a su apariencia de hombre rudo y con cara de pocos amigos, un corazón enorme y acorde con los conceptos morales básicos y humanos del aikido.
Del texto también podemos extraer que en todos lados cuecen habas y que en el pais del aikido no están exentos de egos y luchas de facciones y que la juventud es impetuosa en cualquier lugar del mundo, os pongáis como os pongáis los más soñadores de entre vosotros. Pero no desesperéis porque como dijo Bernard Shaw (no, no es un jugador de fútbol, es un escritor irlandés) “La juventud es una enfermedad que se cura con los años”
Por último quiero agradecer a Edward “Anakin”, infatigable buscador de asuntos relacionados con el aikido y la cultura oriental en la red de redes, que me haya hecho llegar este artículo que considero de interés para todos nosotros.
Extraído de Aikido Journal y visto por ANAKIN.
El mundo del Aikido sufre otra enorme perdida con la muerte de Morihiro Saito Shihan, quien falleció el 13 de Mayo del 2002. El fue por mucho tiempo un seguidor y uno de los Mayores discípulos del fundador, Morihei Ueshiba, y sirvió como guardián del Santuario del Aikido en Iwama, prefectura de Ibaraki, Japón. Su distinguida influencia puede ser vista todavía directa o indirectamente en casi todas las partes del globo.
Su “Aikido Tradicional”, como a menudo él llamaba a su arte, incuestionablemente cargaba el peso de la transmisión directa de O-Sensei en su esencia así como en la perspectiva histórica de los hechos.
He sido bastante afortunado de haber tenido oportunidades de aprender el arte de las enseñanzas de Saito Sensei, en el tiempo que fui UchiDeshi en el Dojo de Iwama al final de los 50s, así como en los tiempos que fue invitado a enseñar en el Hombu Dojo, un domingo al mes, al principio de los 60.
Aún puedo oír el sonido de sus pasos acercándose al Dojo desde su casa en Iwama, que no estaba a mas de 50 metros de distancia, muy temprano para la clase de la mañana. Con el sonido peculiar de las geta (zapatos de madera) haciendo eco a través de las maderas de pino congeladas, yo tenia que despertarme a mí mismo pensando “Aquí viene”. Tenía que estar listo no sólo para entrenar en el tatami, si no que estar seguro de que todo haya sido hecho de la manera exacta en que debía ser. Ninguna era cosa simple, ni la más pequeña debía ser olvidada o dejada descuidadamente, ni una sola vez.
Saito Sensei acostumbraba enseñar temprano por las mañanas y en las clases de la noche en Iwama, siempre que no estuviera en rotación en su turno de trabajo (el trabajaba para el sistema nacional de trenes).
O-Sensei también enseñaba ocasionalmente en las noches o venía a observar la clase. Se sentaba frente al Kamiza con ojos de águila, silencioso y sin moverse, mientras Saito Sensei dirigía la clase. O-Sensei a menudo enfatizaba la importancia del katai-keiko, que puede traducirse como “tieso” pero que en realidad significa esta rígido, vigoroso, lleno de fuerza, sin ahorrar nada de poder, sin jugar.
El entrenamiento y la atmósfera en Iwama no sólo éra diferente a lo que había experimentado en el Hombu Dojo, sino que además era bastante opuesta. Ya que el entrenamiento en el Hombu enfatizaba fuertemente en la fluidez del ki, naturalmente yo terminé por confundirme al principio.
Una gran cantidad de miembros del Dojo de Iwama consistían de granjeros locales, trabajadores duros que pasaban todo el día en el campo. Ellos tenían huesos gruesos y una gran fortaleza física, combinado con un peculiar carácter local conocido como “Mito kishitsu”, un tipo de virilidad y hombría cercana al heroísmo. Todo eso era opuesto a la cultura del Hombu Dojo en Tokio. Ya que en la capital del Japón, los miembros del Hombu Dojo eran trabajadores de cuello blanco, intelectuales, hombres de negocios, políticos y estudiantes universitarios.
Cada miembro que venía a visitar el Dojo de Iwama desde el Hombu Dojo, le parecía a los miembros de Iwama un pálido y débil hombre de ciudad. Y los miembros de Iwama nos trataban a los del Hombu como tal, retándonos vigorosamente.
Era un asunto de supervivencia para los miembros del Hombu, incluyendo a un Uchideshi venido del Hombu como yo. Y Saito Sensei estaba en lo mas alto de esa montaña, la cual teníamos que escalar por todas nuestras posibilidades.
Naturalmente Iwama no era un lugar popular para los Uchideshis del Hombu, no sólo por los retos que encontraban, sino por la intensidad diaria de los deberes como Uchideshi. Eso incluía los trabajos de campo en la granja, cuidar del Dojo y el Santuario, y la parte más difícil, al final, cuidar de la pareja ya anciana que eran O-Sensei y su esposa. Esto era encontrado simplemente insoportable para muchos de los chicos de ciudad, que estaban acostumbrados al glamour y lujo de la vida de ciudad.
Ocasionalmente O-Sensei daba instrucciones fuera del Dojo entre los árboles, durante el día. El entrenamiento era usualmente el trabajo vigoroso del yokogi-uchi, sólo o en pareja. Tradicionalmente, este es el sistema de entrenamiento tradicional, muy bien conocido en la escuela Jigen de Kagoshima, al Sur del Japón, en donde los practicantes continuamente golpean atados de ramas frescas que están puestas horizontalmente en una base de madera. La primera vez que me vi envuelto en este entrenamiento, perdí el pellejo de mis manos y comencé a sangrar durante 10 minutos.
Parecía que Saito Sensei estaba siempre consciente de la presencia de O-Sensei, estuviera o no físicamente en Iwama. Saito Sensei no mostraba diferencia en su enseñanza, pero siempre se quedaba atado a las bases del katai-keiko.
Recuerdo particularmente una demostración que realizó junto a otros Shihanes mayores frente a O-Sensei, con motivo de la celebración del año nuevo en el Hombu Dojo.
Sólo ejecutó desde katadori ikkyo hasta yonkyo, tan simple como lo hacía siempre en clases. Conocía bien el peligro de hacer algo mas enfrente de O- Sensei.
Soy muy consciente de la gran contribución y servicio que Saito Sensei rindió al Aikido mundial. Personalmente, siento que no solo fue uno de los más grandes maestros de Aikido, si no que rindió un gran servicio a O-Sensei y su esposa en sus últimos años. Eso, obviamente venía por el profundo respeto y lealtad hacia su maestro.
Constantemente me pregunto a mí mismo si yo hubiera podido tener la misma fuerza de voluntad para involucrarme con semejante compromiso personal y ese montón de trabajo, sobre el cual aún los miembros de la familia podrían haber dudado.
No era un trabajo fácil, todos los que conocieron el carácter personal de O-Sensei y su esposa lo sabían. Ellos tenían valores de vida diferentes a los japoneses de hoy en día. Yo sólo puedo suponer, cuando lo pienso nuevamente, que Saito Sensei sintió algo mas allá que el respeto y la lealtad hacia su maestro. Solo puedo pensar que fue algo así como una estética con la que él se había comprometido, que guardó en su corazón y con la cual murió. Yo lo veo como la ejemplificación de la belleza clásica, de la encarnación de la esencia del guerrero.
Mientas las generaciones siguen pasando, esta historia particular de la vida de Saito Sensei tiende a ser olvidada o ignorada, detrás de la historia oficial del Aikido, interpretada por la autoridad oficial. Esta parte muy privada de la historia del Aikido, su virtud, junto con sus sacrificios familiares, merece ser reconocida con respeto y gratitud y le debe ser recordada a las generaciones por venir. Escribir una nota como esta, siento que es parte de mi responsabilidad, como uno quien fue testigo de esta parte de la historia con sus propios ojos.
Esta es la elegía que desearía rendir a Saito Sensei, en su honor. Yo rezo con mis más profundos votos por su eterno descanso en paz.
Por último, aquí dejo esto interesante vídeo recopilatario de técnicas realizadas por Saito Sensei. La parte de la demostración que realiza en Tokyo en 2001, ya en un estado de salud deteriorado, me ha emocionado por varios motivos. Uno por el respeto reverencial que el público le dedica y el silencio y veneración con el que observan al maestro (en este mismo blog se pueden ver otros vídeos en los que el ruido ambiental es muy alto y además se realizan varias exhibiciones al mismo tiempo). Otro, que me resulta particularmente conmovedor, es ver como su alumno y uke le ayuda, solícito, a levantarse en la finalización de cada técnica, dejando su cuerpo quieto para que le sirva de apoyo al incorporarse desde seiza.
Como dice Chiba Sensei, estas historias deben ser legadas a las posteriores generaciones, de forma que no se olviden y ejemplifiquen continuamente aquello que todos los aikidokas debemos debemos anhelar conseguir. No si tal o cual técnica serviría contra un practicante de otra arte marcial o si “es efectivo en la calle”.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=FRJW_zATzok[/youtube]



Una vez creí entender a Gilbert Milliat que el aikido es comunicación. Cuando lo traduje me acusaron de interpretar, y alguien, muy airado,me ordenó que tradujera literalmente.En ese momento me ofendió que se dudara de mis dotes comunicativas. Después de ver el vídeo sé que entendí bien a Milliat. Sin la complicidad y la colaboración las técnicas no fluyen.Creí escuchar también que en el aikido no se combate,que se trabaja en conjunto para mejorar, desde esa complicidad que da el respeto al otro; sepa más o menos que tú, teóricamente. Creo que eso es el ki, que se construye a medias no me cabe duda. Cuando tu uke no sabe adaptar su trabajo y sólo quiere vencerte,ignorarte porque no estás a su altura o destruirte aunque sea sutilmente,el aikido se convierte en un discurso de dar amor repartiendo leña.Aunque admito que puede que haya gente que encuentre su ki así, la condición humana es muy variada. Gracias por el vídeo Ed, me ha encantado.
Soy sólo yo o la primera respuesta de todas las entradas no se lee?
Hola Pau, efectivamente he detectado un problema en la visión de la respuesta de Sole pero sólo si estás navegando con el Internet Explorer u Opera. Con el Firefox no veo que haya problemas, leyéndose la pregunta. A ver si puedo resolverlo. Si no, lo mejor que podéis hacer es utilizar otro navegador web más decente.
¡Hola a tod@s!
1º De nada Sensei, es un placer contribuir con este blogg.
2º Bueno Sole el vídeo no lo he publicado yo sino Oscar imagino. ¡Está muy bien!
3º Me imagino que te habrás reído muco con los gritos, ¿No Paula?
Me ha encantado el vídeo, casualmente hace poco un sábado que solo fuimos 4 a clase estuvimos haciendo los ejercicios que salen en el vídeo de San Nin Dori Kokyu Nage y Futadori Kokiu Nage y otros similares a estos en los que te agarra mas de uno a la vez…
Bueno hasta pronto… No tengo mucho tiempo… Ya me leí “El Espíritu del Aikido” muy bueno por cierto aunque tendré que re-leerme todo lo del ki… y algunas otras cosas que recomienda leer mas de una vez…
En Ibiza encontré un libro sobre la vida de los grandes alumnos de O´Sensei que me servirá para profundizar sobre el/los temas de los que me gustaría compartir…
Un abrazo y un rei para todos
P.D.: Nos veremos pronto, no puñal como creía, pero muy pronto, este mes!