Pues una vez vistos los susodichos en el título, la verdad es que la conclusión final que me queda es la de que o bien necesito un potente brasero y una mesa camilla con enaguas, o bien fijar la fechas en momentos más benignos, climáticamente hablando. La ola de frío en la que se encuadraron los exámenes no ayudó mucho para que fuera una experiencia agradable el ver determinados atentados contra el buen gusto y la técnica depurada…

Como sin duda se espera que realice un sesudo artículo de opinión sobre el desarrollo técnico de las pruebas realizadas, he de decir, como ya sabrán aquellos que me conocen, que no haré tal cosa, sino todo lo contrario.

No obstante si diré una cosa: “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar” y los alumnos no se salvan de esta bella poesía de A. Machado. Me gustaría que las cosas fueran de otro modo, pero cada año hay un grupo de practicantes que se cae del entrenamiento, unos de forma más estridente, hoy estoy y mañana si te he visto no me acuerdo, y otros apagándose poco a poco, viniendo al entrenamiento cada vez con más intermitencia hasta que, al final, se se funden con el entorno y ya no sé más de ellos. Algunos tienen el detalle de explicarme sus motivos, otros no consideran tal necesidad. Vaya para todos aquellos que han estado y ya no están mi cariñoso recuerdo y mi deseo de que nunca olviden que la práctica está siempre ahí.

Sirviendo unas Al final, de un modo u otro asisto encantado, antes espantado, a este trajín de idas y venidas, pero, en definitiva, la llegada de nuevos practicantes que aportan su entusiasmo y, en cierto modo, dosis encantadoras de ingenuidad respecto de mi capacidad como persona y como maestro, cosa que agradezco aunque desmiento categóricamente, son el sustento de mi propio entrenamiento y capacidad de transmisión.

También son sustento, como no, todos aquellos, que pese a mis defectos de carácter, de guía y de técnica, continúan junto a mí apoyándome cuando las cosas se complican en mi vida profesional y familiar, aportando su granito de arena en el desarrollo técnico de los más noveles o en los aspectos más burocráticos de la gestión del club. No obstante, a estos últimos no me resisto  a decirles una cosita: hace años de que deberíais haber encontrado a alguien mucho mejor que yo, y no es por falta de ganado, no, sino porque sois unos malditos vagos.

Así que valga este breve texto, (sí, breve, ¿qué pasa?) como introducción para incorporar la foto de los causantes del desatino acontecido el 29 de noviembre de 2008. Noveles unos, veteranos otros y algunos, incluso ya opinando sobre el trabajo de los demás, como les corresponde a su experiencia y grado.

Obviaré los nombres de los malhechores de la foto, aprobados todos ellos por el calvo de la barba que se hace rodear de esa banda de rufianes mal encarados (sálvenme de esta frase a las dos féminas presentes).

Aprobados exámenes diciembre 2008

Aprobados exámenes diciembre 2008