Es conocido en nuestro grupo que he pedido a varios de mis alumnos más antiguos que “consideren” – entiéndanse las comillas como un eufemismo – la posibilidad de presentarse como candidatos al grado shodan este año. El que menos lleva conmigo, ha entrenado durante cinco años, y alguno ha tenido la paciencia de soportarme durante más de diez años. Yo creo que va siendo hora.
También es de dominio público, incluso para mis maestros, mi total pasotismo indiferencia – vaya, otro eufemismo – respecto de los grados. No obstante, determinadas situaciones requieren, a veces, enfrentarse con tus convicciones y reconsiderar determinados conceptos. Sobre todo cuando se encuentran implicadas otras personas y sus propios intereses. Mis candidatos han entrenado mucho y bien durante la mayor parte de su práctica y les considero moralmente adecuados para continuar en el estudio. Dependerá por completo de ellos el continuar o no, pero no debe quedar por mi parte el animarles en la posibilidad de “entrar” por su esfuerzo en la categoría de Yudansha.
No quiero alargarme demasiado, lo mejor que puedo aportar para el entendimiento de los grados en aikido es esta traducción de un artículo redactado y publicado por Malcom Tiki Shewan en 1982, que, para que nos entendamos, no es precisamente un analfabeto, ni en cuestiones marciales ni culturales, desde luego.
Espero dentro de poco tener una traducción de unos textos de Donn F. Draeger sobre la diferencia de enfoque en los grados del sistema antiguo y el moderno. Draeger no se caracteriza por su delicadeza a la hora de tomar posiciones en sus preferencias, lo cual me gusta mucho.
De momento este muy interesante, aunque moderado, texto de Tiki Shewan – amigo de Draegger – puede ser de gran ayuda en nuestro conocimiento de los diferentes sistemas de grados.
LOS GRADOS EN EL AIKIDO por M. Tiki Shewan
Antes de discutir acerca del sistema de grados que se emplea actualmente en aikido, sería útil hacer un breve sumario histórico del concepto de “grado” que se tiene en la tradiciones marciales japonesas.
El sistema menkyo – kaiden
En la época en la que las diversas tradiciones marciales tenían una necesaria razón de ser (por ejemplo: la aplicación en una situación real de combate), es obvio que los practicantes cumplían con su deber como como guerreros o bien ganando y salvaguardando su vida, o bien sacrificando su vida por la victoria, o bien simplemente por la derrota. Las opciones no eran muy variadas en cuanto a su efectividad en el combate concernía.
El concepto de un sistema de grados basados en una evaluación de la capacidades combativas habría sido ilógico – puede decirse, más o menos, que o bien uno era 100% efectivo y seguía vivo, o menos del 100% y entonces estaba muerto. Por otro lado, cada escuela necesitaba un sistema con el que evaluar las capacidades de enseñanza de un practicante como transmisor de la técnica, filosofía, ética y otras estructuras de la escuela. Por ello fue instituido el sistema Menkyo-Kai Den.
Este concepto, repito, fue absolutamente independiente de la efectividad personal del practicante. Constituía, más bien, un certificado que acreditaba que el portador había adquirido un cierto nivel de estudio dentro de la escuela y que podía continuar la transmisión (de acuerdo a las reglas existentes en cada ryu) la parte del conjunto de técnicas en el que se había graduado y que estaba autorizado a enseñar. En la actualidad, existe una perspectiva un tanto confusa debido a la creencia de que un practicante, poseedor de un diploma de alto nivel como profesor de una escuela, debe inevitablemente ser muy efectivo en el combate. Puede serlo pero, sin embargo, resultaría de una importancia secundaria en comparación con su capacidad como maestro. Esta distinción resulta fundamental si queremos comprender el problema que surge entre los antiguos grados y los actuales.
En el sistema Menkyo existen generalmente tres o cinco certificados, correspondientes a los niveles de cualificación en la enseñanza. El primer certificado se llamó “Oku-Iri” y su propósito fue constatar que el alumno había finalizado el estudio de las bases y podía ser considerado como un verdadero miembro de la escuela, desde ese punto hacia adelante. Esto requería diez años de entrenamiento (al menos de 3 horas por semana, ¡como es común en los practicantes de los Budo modernos!) donde eran instruidos minuciosamente en el bases del sistema de la escuela. Si queremos hacer una comparación con los grados dan, podemos decir que el Oku-Iri correspondería al nivel de un 4º o 5º dan, sin embargo en el sistema tradicional era el primer certificado de cualificación. En teoría, este certificado incluía muy pocas autorizaciones a enseñar y sólo en presencia de instructores más calificados y siempre por petición suya.
Despúes, vendrían dos certificados calificativos del nivel del instructor: Sho-Mokuroku y Go-Mokuroku. Estos dos niveles corresponden, respectivamente, a “ayudante de instructor” e “instructor cualificado” y, en el sistema dan, podrían compararse técnicamente al nivel de 5º a 7º dan. Los instructores de este grado debían estar perfectamente familiarizados con todo el sistema técnico de la escuela y mantenían un importante rol en el entrenamiento de los alumnos más jóvenes, y también en la vida cotidiana en la escuela.
El certificado de Menkyo o Menkyo – Kaiden significaba la maestría y su poseedor estaba completamente cualificado para todos los aspectos de la enseñanza en la escuela. Podríamos decir que simbólicamente corresponde al 8º dan. No diré más respecto a los diplomados con un Menkyo, excepto que podrían, en este punto y si la escuela lo consideraba necesario, abrir su propio dojo o escuela. Es más, la maestría implicaba una cierta libertad de acción.
El sistema kyu – dan
El sistema kyu – dan es una relativamente reciente innovación en las disciplinas conocidas como Shin – Budo. Se fecha a finales del siglo XIX y los comienzos del XX. Debemos su popularización al Judo y al Kendo. Este sistema de grados tiene su origen en la filosofía neo-confucionista conocida como Chu – Hsi.
El concepto central del confucionismo Chu – Hsi está basado en la dualidad complementaria “yukei – mukei”, literalmente “lo que tiene forma y lo que no tiene forma” o “forma y no – forma”. Podemos decir, por ejemplo “yudansha – mudansha”, es decir “el practicante con un grado dan y el practicante que no tiene grado dan”. También encontramos por todos lados en las disciplinas modernas, esos conceptos duales en los que el practicante debe progresar por medio de la práctica tanto en el plano mental como a nivel físico. Esta unión de acción e inacción se denomina “Sei to Do”. Encontramos otros aspectos de su dualismo en “compromiso y no – compromiso” – “yuken to muken”; “la esencia y la función” – “tai to yo” o en “energía y razón” – “ki to ri”, etc.
“Una de las diferencias que podemos encontrar entre el sistema Menkyo y el sistema Dan-Kyu es la cuestión de la relativa integridad de los grados. Los grados en el sistema Menkyo garantizan de forma muy importante la salvaguarda de las tradiciones de las escuela (ryu) haciendo realmente un esfuerzo en preservar cuidadosamente los valores formales concernientes al nivel de la certificación del profesor entregado a los practicantes. Esto fue reforzado por el desaliento en la carrera por los grados.
El sistema Dan – kyu a menudo pierde integridad porque los grados son otorgados por razones distintas a la capacidad técnica del practicante. Por ello los grados son fuente de grandes disensiones y de luchas internas dentro de las disciplinas por mor de la ambición de las personas en buscar títulos y prestigio. La disciplinas modernas también están unidas demasiado habitualmente a los grados. El resultado es que la adquisición de grados se convierte en la principal motivación, sin importar lo que ello conlleve. A menudo es el propio practicante quien toma la decisión de ser examinado y quien realiza la petición del grado que desea obtener, debido a la tolerancia de los examinadores con respecto a la apreciación de las técnicas necesarias por el acceso al grado requerido.”
El texto anterior fue tomado de los escritos de Donn F. Draeger, uno de los más cualificados investigadores del budo japonés de nuestros tiempos. Expone, de manera explícita, una situación muy común actualmente. O estamos de acuerdo en que este fue el “espíritu original” de aquellos que crearon el sistema dan – kyu, o tendremos que admitir que es un componente de nuestro sistema actual. En cualquier caso, vemos que los practicantes están “funcionando para los grados”, ignorando los profundos objetivos del Budo, ya que si sabían algo sobre ellos, la consecución de grados los mantendrán en una situación secundaria. Desde el momento en que tales disciplinas fueron abiertas al público, se hizo necesario disponer de un sistema para reconocer la capacidad técnica (no necesariamente su capacidad de enseñanza), de los practicantes a todos los niveles. La ausencia total de las situaciones de combate real, en condiciones de la vida o muerte (Shinken Shobu), permite la evaluación de una persona en medio de grandes grupos, algo imposible de entender en el pasado y que hoy ha producido el error de igualarlo con la capacidad de enseñar. Esto es tanto más por el hecho de que la mayoría de los fundadores de la mayoría los modernos budo desean difundirlos de forma masiva en todo el mundo.
Los grados en el aikido
Los grados en Aikido, como en todas las otras disciplinas, fueron decididos por el fundador, Morihei Ueshiba. O-Sensei, que como sabemos, ha evolucionado espiritualmente a través de su vida y fue debido a las modificaciones que se produjeron en sus puntos de vista. También está claro que en ningún momento de su vida estuvo preocupado por cuestiones de organización o materiales.
Los grados de sus alumnos fueron otorgados por lo tanto debido al momento de inspiración y sujetos a su única autoridad.
O-Sensei mismo nunca recibió el Menkyo Kaiden de Daito-Ryu y no tenía, en rigor, en ese período de su vida, la habilitación para atribuirse grados de esa escuela (esta cuestión no está completamente clara y existen algunos indicios de que poseía tal habilitación, incluso sin un Menkyo, es decir, el derecho formal a atribuir grados. Esto sería típico de algunas situaciones que encontramos en la historia del budo) En cualquier caso, sabemos que dio el grado Mokuruku de Aikido a algunos de sus primeros discípulos y la presentación de una copia de su libro, “BUDO RENSHU”, a menudo simbolizaba un “certificado enseñanza”.
En 1931, Ueshiba Sensei abrió el Kobukan Dojo, y desde esa fecha tenía instructores que enseñaban en otros lugares. Estos profesores tenían necesidad de grados oficiales y a partir de ese momento comenzó a otorgar certificados dan. Pero no fue hasta la fundación de la Aikikai en 1948 que se implantó oficialmente el sistema Dan / Kyu.
Es evidente que el Maestro Ueshiba consideraba el 8 º Dan como correspondiente al antiguo Menkyo Kaiden y, como tal, lo legó a sus mejores discípulos, antes y después de la 2 ª Guerra. Alguno de sus 9 º Dan se les dio a alumnos que apreciaba o que se lo habían pedido.
Esto es algo que no debemos olvidar: debido a su espíritu de desinterés sobre consideraciones materiales, la cuestión relativa a las calificaciones otorgadas a sus grandes discípulos – quiero decir aquellos que realmente pueden decir qué, cuándo y por qué lo recibieron- nunca será totalmente conocida. Pero precisamente por eso, él nos dio, por su actitud, una maravillosa enseñanza en cuanto a lo que debe ser nuestra actitud en relación con los grados. El sistema existe (creado por el propio O-Sensei); ha sido adoptado por el Aikido en todo el Mundo, y puede ser de gran valor, siempre que seamos capaces de manifestar la actitud espiritual de los seres humanos libres y guiados por el espíritu del desapego.
→ MALCOM TIKI SHEWAN es 6º dan de aikido, bajo la dirección de Tamura NobuyoshiShihan y directivos de la Federación Francesa de Aikido y Budo. Junto al aikido, es amante del budo, estando graduado en Muso Shinden Ryu Iaido y Shindo Muso Ryu Jodo. Recomendado por Donn F. Draeger, fue invitado a entrenar en muchas escuelas japonesas tradicionales, tales como la Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu, Jikishin Kage Ryu, Yagyu Shinkage Ryu, Tendo Ryu, Kashima Shinto Ryu, Tatsumi Ryu, Maniwa Nen Ryu, Ogasawara Ryu y muchas otras. Es uno de las más destacadas autoridades en metalurgia japonesa en Europa y uno de los raros occidentales que están oficialmente certificados por las organizaciones japonesas como fabricante de espadas japonesas. Viaja constantemente a Japón y, en 1975, invitó al segundo Doshu Ueshiba Kisshomaru a visitar Europa, teniendo el honor de servirle como uke. Tiene una licenciatura por la Universidad de Oxford en lenguas dominando el latín y el griego antiguo, así como el francés, italiano, alemán, inglés y japonés. Tiki Shewan enseña en el Aikiclub de Cannes.

tengo pocas palabras que decirle, pero lo que le dire es que me sirvio bastante el haber leido esto, ignoraba totalmente el sistema menkyo kaiden, si sabia que existia y otras cositas mas pero ignoraba como se comportaba exactamente, muchas gracias y que espero que siga publicando notas de interes como esta
… “me llega como agua cuando esta presente la sed” ….. como, una de esas dualidades complementarias……………