Es curioso, pero cuanto más leo lo que Tamura escribe, más veo que no tenemos nada en común y pese a ello estamos muy cercanos uno del otro en nuestra concepción vital del Universo. No quiero que nadie piense mal, creo que se puede estar en comunión con lo que alguien expresa y siente a pesar de que ese alguien sea mucho más sabio y fuerte que tú mismo. Eso es exactamente lo que yo siento cuando lo leo. Siento que Tamura, como otros grandes maestros, están un paso más allá. Son capaces de expresar con la nitidez de sus palabras lo que otros sólo vislumbramos en la bruma de nuestros pensamientos. Tamura actúa de la forma que a mí me gustaría poder hacer, expresa exactamente lo que piensa, lo que siente, lo que cree que se debe hacer, sin circunloquios, sin bellas palabras, directo, consciente de su propia facilidad para establecer conceptos; no somos poetas, somos hombres prácticos, queremos ordenar las cosas, ponerlas en su lugar, y ayudar a encontrar a los demás el camino que, quizás, nosotros mismos no podemos ver…

 

Formas, acciones, opiniones, actitudes, pensamientos, son conceptos que manejo, que domino, pero no así los sentimientos, cuya expresión excede de mi capacidad siquiera de entenderlos.