Preparación:
Hidrátate bien antes del entrenamiento, te permitirá sudar profusamente. Hazte con una pequeña toalla y llévala dentro de tu keikogi.
Aplicación:
Suda. Da un paso hacia atrás, saca tu pequeña toalla y seca tu frente, cuello, antebrazos, nariz, barbilla, la frente de nuevo, y cualquier zona a la que tengas acceso.
Ventajas:
A pesar de que utilizando una sola vez la técnica el tiempo de escaqueo es escaso, si la desarrollas adecuadamente puede llegar a ser de forma incuestionable, y posiblemente pasado por alto, un hábito que, acumulativamente hablando, nos proporcione horas de escaqueo.
Inconvenientes:
A menudo se da el problema de que has de trabajar duro para empezar a sudar.
Este método es profusa e indiscriminadamente utilizado en nuestro dojo, especialmente por cierto tipo alto y con el pelo largo recogido en una coleta, cuyo nombre no voy a decir más que su inicial y las tres últimas letras: R-aúl. Si veis a alguien que porta un toallita durante el entrenamiento no penséis “mira, qué tipo o tipa más majo o maja, cómo se preocupa por los demás, no quiere molestarme con su sudor”. Que nooooo, en realidad es un escaqueado que utiliza esta técnica, vieja como el aikido, para trabajar poco. Dadle caña. Si vomita, es que no estaba fingiendo.
El sentido del humor es algo que hace la vida mucho más soportable, por eso hoy comienzo esta serie “Técnicas de Escaqueo” no como algo que tengáis que aprender, no queridos alumnos, no, sino que cuando las veáis aplicar, y por los clavos de Cristo que todas y cada una de las técnicas que aquí se recogen son reales como la vida misma, os sonriáis y sepáis identificar al escaqueado en cuestión para, amablemente, “cortarle el camino” y obsequiarle con una práctica como se merece.
Naturalmente mi pobre cerebro no da para tanto y esta serie ha sido recopilada, escrita, y organizada por los simpáticos chavales y chavalas de Fudebakudo – eso sí, en el idioma de Shakespeare, que me he encargado de traducir en “versión libre” – autores entre otras maravillas del póster de la kata para Jo de 31 Movimientos. Para ellos todo el crédito.
Yo, en mi modestia, trataré de añadir las variaciones que he ido detectando y, por qué no decirlo, desarrollando durante mi experiencia en el aikido y otras artes marciales.
Intenta posicionarte junto a tu compañero, cerca de las esquinas o de los extremos del área de tatami.
Empuja el tatami cuando te levantes de una caída. Siempre que sea posible, deslízate fuera del tatami y comienza a patear las planchas para juntarlas de nuevo; naturalmente sería ideal que lo hicieras antes de que tu compañero comience a caer sobre él.
Siempre que seas capaz de separar las planchas de tatami, este es uno de las técnicas más fiables de escaqueo, y, realizado en el momento adecuado, incluso parecerá que te preocupas realmente por el bienestar de tu compañero.
Esta técnica es bien conocida, siendo realmente difícil patear de verdad las planchas sin que alguien sospeche que lo estás haciendo para tener unos momentos de escaqueo.
De hecho, juntar las planchas de tatami ha sido tan profusa e inescrupulosamente explotada como fórmula suprema de escaqueo, que incluso los fabricantes de tatami han tomado medidas para erradicarlo. Tatami instaladado o planchas tipo puzzle hacen esta técnica inútil en mucho intentos de escaqueo en el dojo.
Nota: En nuestro dojo el tatami es del tipo fijo y por lo tanto esta técnica no es de aplicación. No obstante, en su continua adaptación al medio, el aikidoka de la subfamilia Matritensis Alcobendinae y Matritensis San Sebastianinae ha desarrollado variedades inéditas, endémicas de nuestro hábitat natural, que seguro se encargarán de desarrollar y compartir con todos vosotros, en los comentarios a la entrada.
Nota:
En nuestro dojo el tatami es del tipo fijo y por lo tanto esta técnica no es de aplicación. No obstante, en su continua adaptación al medio, el aikidoka de la subfamilia Matritensis Alcobendinae y Matritensis San Sebastianinae ha desarrollado variedades inéditas, endémicas de nuestro hábitat natural, que seguro se encargarán de desarrollar y compartir con todos vosotros, en los comentarios a la entrada.
Átate el cinturon flojo al comienzo de la clase.
Desata tu cinturón, ese que te has dejado holgado, sitúalo cuidadosamente y átalo de nuevo.
Si juegas bien tus cartas, parecerá que eres víctima del destino ya que el nudo del cinturón “estaba desecho”
Si vistes la hakama puedes probar la variación avanzada de esta técnica, que implica un innecesariamente preciso y complicado lazo usando los “himos” de tu hakama.
Atarte el cinturón es ciertamente la primera cosa que te enseñan cuando comienzas tu entrenamiento, por lo tanto realizar esta técnica de escaqueo frecuentemente, cabreará y enrabietará a tus sempai. A menudo serán ellos los que se vean forzados a atar tu cinturón muy firmemente, y, por lo tanto, la utilización de esta táctica fallará para el resto del entrenamiento.
¡Oh cielos, cuántas veces he visto esta técnica en los exámenes y a qué poquitos mamones he suspendido por ello! Óscar Urbano, instructor.
¡Oh cielos, cuántas veces he visto esta técnica en los exámenes y a qué poquitos mamones he suspendido por ello!
Óscar Urbano, instructor.
Trabaja para tener una reputación de fragilidad física. Pruebas circunstanciales tales como rodilleras o vendajes ayudarán a reforzar el fraude.
Aplicación
Señala superficialmente el área de la supuesta lesión mientras que, al mismo tiempo, tiende a ser lo más impreciso posible en su descripción.
Ventajas
Realizada correctamente, esta técnica puede darte muchos minutos de escaqueo, puede que incluso muchos de ellos estés tumbado.
Inconvenientes
El principal problema con fingir una lesión es que, excepto los jugadores de fútbol o las estrellas de Wrestling, la mayoría de los artistas marciales tienen una estoica y digna actitud hacia el dolor y las heridas. Rodar por el suelo lloriqueando porque te has arañado la rodilla no va a funcionar, por lo tanto tienes que fingir una razonablemente seria lesión si vas a querer escaquearte durante algún tiempo.
Debemos advertir que esta técnica de vez en cuando tiende a fallar, sobre todo si tu compañero es un inusualmente perceptivo miembro del la profesión médica.
Y, siempre falla, si tu compañero te detesta lo suficiente como para no importarle si estás lesionado o no.
Visto en Fudebakudo
Si vas a usar esta técnica, debes procurar entrenar sólo con gente que sea lo bastante cortés para siempre saludar después de que tú lo hagas. Esto generalmente significa kohais o jóvenes practicantes (ver más abajo)
Cuando se presente la oportunidad, saluda profunda y pausadamente. Cuando estés allí abajo, estíralo. Exprímelo bien. Si piensas que puedes usar un saludo completo en seiza – bueno, no una Ceremonia del Te completa, pero algo parecido – no lo dudes y obliga a tu compañero a seguir el ejemplo. Si sospechas que estáis siendo observados por una tercera parte, incorpórate rápido al final. Es esta aceleración la que hará parecer que era tu compañero el que te estaba arrastrando a ese comportamiento.
Si estás practicando con un desinformado (especialmente si es jóven) compañero, ésta es una extremadamente confiable fuente de escaqueo, debido a que explota la irresistible fuerza consagrada por centurias de etiqueta y tradición.
Si estás entrenando con un informado (especialmente si es veterano) compañero, la técnica está condenada al fracaso debido a que de todos los métodos de escaqueo, éste es el más transparente. Sabrás si estás entrenando con este tipo de practicantes cuando la primera vez que trates de prolongar el saludo, se levanten antes de que tú lo hagas. La segunda vez que lo pruebes, puedes encontrarte siendo atacando mientras tu cabeza está abajo…