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La espada de la invencibilidad
jun 22nd, 2010 by Oscar

Un joven guerrero visitó a un yamabushi, el cual se rumoreaba poseía el secreto de la Espada de la Invencibilidad
El guerrero rogó al yamabushi para que le revelara el secreto de la espada, y el mago estuvo de acuerdo, pero sólo con las siguientes condiciones:
“Debes mantener una vida casta y frugal, meditar muchas horas cada día, recitar los cantos especiales que te doy y entrenar las técnicas que se mostraré. Haz esto durante veinte años y te revelaré los secretos de la espada”
El esforzado guerrero cumplió completamente su compromiso y volvió veinte años después. Como prometió, el mago forjó la espada. El guerrero la tomó en sus manos, la asió durante unos pocos minutos y entonces se la devolvió. Nunca más necesitaría recurrir a este arma.

Gracias a nuestro inestimable Anakin, que me ha hecho llegar este cuento.

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Cuento Zen: El gato atado
oct 31st, 2009 by Oscar

El gatito en cuestiónEl maestro de zen y sus discípulos comenzaron su meditación de la tarde. El gato que vivía en el monasterio empezó a arma tal jaleo que los distrajo de su práctica, así que el maestro ordenó que ataran al gato durante toda la práctica de la tarde.

Cuando el profesor murió años más tarde, el gato continuó siendo atado durante la sesión de meditación. Y cuando, a la larga, el gato murió, otro gato fue traído al monasterio y siendo atado durante las sesiones de práctica en prevención de altercados.

Siglos más tarde, eruditos descendientes del maestro de zen escribieron sesudos tratados sobre la importante significación espiritual de atar un gato para la práctica de la meditación.

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La verdad es como un río ¿o no?
jul 13th, 2009 by Oscar

Erudito contemplando el rioUn maestro del zen estaba agonizando, y sus monjes se hallaban reunidos alrededor de su lecho, desde el más antiguo hasta el monje más novato.  El monje más antiguo se inclinó para preguntar al moribundo maestro, si tenía alguna lección final para sus monjes.   El viejo maestro abrió lentamente sus ojos y en una débil voz susurró, “Dígales que La Verdad es como un río.”
El monje mayor pasó este fragmento de conocimiento al monje que estaba a su lado, y así, sucesivamente, fue circulando alrededor del cuarto.
Cuando las palabras alcanzaron al monje más joven, él preguntó, “¿Qué nos quiere decir con que ‘La Verdad es como un río’?”.
La pregunta fue de vuelta, pasando por toda la habitación, al monje mayor, éste se inclinó sobre la cama y preguntó, “Maestro, ¿qué quiere decir usted con: ‘La Verdad es como un río’?”  El maestro abrió lentamente sus ojos y en una débil voz susurró: “Vale, La Verdad no es como un río”.

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Cielo e Infierno
may 28th, 2008 by Oscar

Un samurai fue a ver al Maestro Zen Hakuin y le preguntó:

- ¿Existe el cielo?¿Existe el infierno?¿Dónde están? ¿Por dónde puedo entrar?

- ¿Quién eres?, le preguntó Hakuin.

- Soy un samurai, le respondió el guerrero, hasta el emperador me respeta.

Hakuin se rió y contestó:

- ¿Un Samurai, tú? si pareces un mendigo.

El orgullo del samurai se sintió herido y la ira nublo su mente, olvidó para que había venido, desenvaino su espada con intención de matar a Hakuin cuando éste añadió:

- Esta es la puerta del infierno.

Inmediatamente el samurai entendió. Puso de nuevo la espada en su cinto y se inclino haciendo una reverencia ante el maestro. Hakuin dijo:

- Esta es la puerta del cielo..

Cuento Popular Zen.

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