Siempre que algún alumno se incorpora a las clase regularmente, si es una persona a la que le gusta la lectura, normalmente me pregunta por algún libro interesante sobre aikido para iniciarse en el conocimiento de nuestro arte. Invariablemente, le recomiendo el libro que nos ocupa hoy, libro del que guardo un muy buen recuerdo de su primera lectura, y de las siguientes, por lo que, junto a Etiqueta y Transmisión de Tamura Nobuyoshi, ha pasado a ser un libro de referencia para mí .
Con su recomendación y humilde análisis comienzo hoy un apartado nuevo en el que iré comentando y analizando los libros que actualmente forman parte de mi biblioteca particular de aikido. Sí, ya sé que vivimos en la época de la Web 2.0 (casi ya la 3.0) y que los vídeos son elementos mucho más solicitados por los alumnos, incluso por los maestros, pese a los peligros que entrañan y de los que quizá pueda hablar en otro momento, que las lecturas de libros, pero aún así me gustaría dedicar un apartado entero a éstos ya que la lectura es una de mis pasiones y supongo que a alguien le interesará conocer la opinión sobre algún que otro libro cuyo tema principal sea el Aikido, ya que existe poco material sobre ello desafortunadamente.
Nota: El análisis lo he realizado del libro editado por Editorial Eyras ISBN 84-85269-61-6 que creo ya no está disponible para su compra. Actualmente, sólo he podido encontrarlo en la FNAC en formato bolsillo editado por DOJO ISBN 84-93540-06-4 . Aunque el tratamiento otorgado a las cubiertas en cuanto a maquetación, en mi opinión particular, ha mejorado sustancialmente, parece que han elegido una foto de Yoshinkan Aikido (no logro distinguir al maestro que está proyectando al pipiolo de turno, lo mismo me equivoco) . Si alguien quiere echar un vistazo al texto antes de comprarlo lo puede encontrar en la web en PDF listo para su descarga. Yo, la verdad, recomiendo sinceramente comprarlo porque es uno de esos libros que apetece tener y releer de vez en cuando; además, son sólo 12 €.
Bueno, ¿qué nos encontramos cuando ojeamos las tapas de “El Espíritu del Aikido”? Pues en primer lugar, como en el 99% de los libros editados en España sobre aikido, que se trata de una tapa blanda – rústica para los entendidos – con un fotomontaje del finado Doshu Ueshiba Kisshomaru, bien realizando un tenkan bien ejecutando un fandango, que todo puede ser, con unas cataratas ( ¿Serán las Victoria? ¿Serán las Niágara?) de fondo difuso. Y digo yo, ¿no hubiera sido mejor un cerezo en flor o algo así?).
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Siento especial simpatía por este maestro y me parece que todo lo que dice en este artículo, sobre todo la parte final, es de gran interés para los practicantes y profesores. Espero que los disfrutéis. El original (inglés ) puede ser consultado en Aikido On Line
¿Cuál sería la única cosa que les gustaría impartir a todos los estudiantes de aikido?
Me gustaría que la gente deseara mejorar su nivel de aikido a través de la diversión y de una práctica positiva.
¿Como ha afectado su labor de enseñanza a su progreso a lo largo de su carrera en el Aikido?
Dado que comencé a enseñar temprano, pienso que he progresado más mientras he estado enseñando que durante el entrenamiento. Entiendo la perspectiva del aprendiz y teniendo una visión de conjunto soy puedo abordar las materias más positivamente.
La manera con la que enseñaba a los estudiantes japoneses no funcionaba en los EEUU. Los estudiantes aquí eran más grandes, y tenía necesidad de tener algo convincente que mostrar. Físicamente no era nngún reto para ellos por lo que mis movimientos se hicieron más amplios.
¿Cómo llegó a desarrollar su estilo de aikido?
¿Como encontré mi propio aikido? Influyeron en ello definitivamente tres grandes maestros, Kisaburo Osawa Sensei, Koichi Tohei Sensei, Kisshomaru Doshu.
Por supuesto, interpreté lo que había aprendido de ellos en mi forma particular de enterder las cosas. De Osawa Sensei aprendí los movimientos amplios en una indescriptible atmósfera de paz y calidez.
De Tohei Sensei aprendí a abandonar la fuerza física y relajar el cuerpo mientras llegaba a ser más fuerte y flexible. Su aikido me dio una idea de como enseñar a los grandes extranjeros.
Es una pérdida de tiempo si estamos pensando “¿Funcionará este ikkyo en una situación real?” mientras practicamos.
Y fue la pureza de las técnicas de Kisshomaru Sensei lo que encontré extremadamente importante. Sus técnicas eran fieles a los fundamentos, ortodoxas se suele decir, y modestas. Lee el resto
Si vas a usar esta técnica, debes procurar entrenar sólo con gente que sea lo bastante cortés para siempre saludar después de que tú lo hagas. Esto generalmente significa kohais o jóvenes practicantes (ver más abajo)
Cuando se presente la oportunidad, saluda profunda y pausadamente. Cuando estés allí abajo, estíralo. Exprímelo bien. Si piensas que puedes usar un saludo completo en seiza – bueno, no una Ceremonia del Te completa, pero algo parecido – no lo dudes y obliga a tu compañero a seguir el ejemplo. Si sospechas que estáis siendo observados por una tercera parte, incorpórate rápido al final. Es esta aceleración la que hará parecer que era tu compañero el que te estaba arrastrando a ese comportamiento.
Si estás practicando con un desinformado (especialmente si es jóven) compañero, ésta es una extremadamente confiable fuente de escaqueo, debido a que explota la irresistible fuerza consagrada por centurias de etiqueta y tradición.
Si estás entrenando con un informado (especialmente si es veterano) compañero, la técnica está condenada al fracaso debido a que de todos los métodos de escaqueo, éste es el más transparente. Sabrás si estás entrenando con este tipo de practicantes cuando la primera vez que trates de prolongar el saludo, se levanten antes de que tú lo hagas. La segunda vez que lo pruebes, puedes encontrarte siendo atacando mientras tu cabeza está abajo…
Encuentro este extenso artículo y en cierto modo polémico – cómo me gusta la polémica – de S. Pranin realmente interesante. Sobre todo porque pone el dedo en la llaga sobre aspectos del aikido muchas veces, por desgracia, olvidados y/o despreciados por gurús iluminados, que confunden lo blando con lo flexible. El artículo se encuentra publicado en Aikido Journal y he retocado ligeramente la traducción realizada por Miguel C. Elias para hacerla más cercana al castellano tal como lo entendemos.
La popularidad del Aikido tanto en Japón como en el exterior es un fenómeno posterior a la Segunda Guerra Mundial. Los primeros estudiantes del Fundador Morihei Ueshiba, tales como Koichi Tohei, Kisshomaru Ueshiba, Gozo Shioda, Kenji Tomiki y otros, seguidos por sus propios estudiantes, fueron principalmente los responsables del crecimiento de este arte a una escala internacional.
¿Que factores fueron los responsables del gran atractivo del Aikido? Muchas personas observando el arte por primera vez comentaron acerca de la belleza y de la gracia en las técnicas de Aikido. Uke es proyectado aparentemente sin realizar ninguna aplicación de fuerza y aún así, no parece sufrir ningún daño por el encuentro. La promesa de un arte de defensa propia que protege al individuo mientras cuida al agresor es un concepto atractivo en términos filosóficos y morales en un mundo donde el espectro de las batallas parece estar constantemente presente. Las bases éticas del Aikido apelan al más profundo instinto de supervivencia del hombre. Al mismo tiempo, este arte provee una alternativa única a las técnicas violentas de otras artes marciales que provocan la repugnancia moral en muchos.
A nivel físico, el Aikido tiene mucho que ofrecer para una conciencia sana. Los beneficios acumulativos de los ejercicios de calentamiento, estiramientos, proyecciones y caídas son considerables. Muchos practicantes han pasado por espectaculares transformaciones físicas a través del entrenamiento del Aikido en el camino de un estilo de vida saludable.
El ambiente social que se desarrolla en los dojos de Aikido es una parte muy importante de la experiencia en el entrenamiento de muchos practicantes. El Aikido tiende a abarcar un amplio rango de edades y los estudiantes continúan por más tiempo que en las artes centradas en la competición, principalmente dominantes entre el público joven. También creo que será acertado decir que, en porcentajes, el Aikido tiene el mayor número de practicantes mujeres que cualquier otro arte marcial. Todo esto contribuye a un más fuerte sentido de comunidad. Para muchos estudiantes de Aikido, el dojo es una extensión o hasta inclusive un sustituto de sus familias.
A pesar de todos los beneficios positivos del entrenamiento en Aikido aún no ha sido reconocido por su gran potencial como fuerza social que promueva la armonía entre las personas. Aunque la relación pueda no parecer obvia, creo que esto se debe, en gran parte, a que el aikido se ha distanciado de sus raíces marciales. Es la atmósfera marcial que se respira en el dojo la que permite a los estudiantes desarrollar los conocimientos del mundo real y elevar el entrenamiento más allá simplemente un sistema de salud. La omisión del lado marcial del Aikido puede ser explicado, en parte, por circunstancias históricas. Lee el resto
En septiembre del año 1988 andaba yo un poco despistado con esto de las artes marciales. Había abandonado la práctica del taekowndo un poco desilusionado de no encontrar un sitio que pudiera aportarme, al menos, una parte de lo que el maestro Cho me había estado entregando en los años anteriores. No iba a ser fácil. Cuando conocí a Cho era un hombre muy joven para ser 6º dan, pero entendía y conocía las artes marciales coreanas de forma muy profunda, nada de las frivolidades gimnástico – competitivas que me iba encontrando cuando preguntaba en otros gimnasios, y siempre te hacía sentir exigido y a la vez querido. Tuvimos una relación estrecha, creo yo. Sin duda su forma de entender las artes marciales, coreanas o no, me marcó indeleblemente para el futuro, y creo que fue esa decepción por encontrarme huérfano de ese hogar marcial en el que me sentía cómodo, lo que me llevó a coquetear peligrosamente con estilos de lucha agresivos en lugares y compañías quizás poco recomendables. Cosa que, afortunadamente para mi estabilidad, duró poco. Lee el resto